El marisco...

    El mar nos ofrece gran variedad de frutos: cangrejos, gambas, langostas, navajas, almejas, cigalas, percebes, ostras, mejillones, etc.
    Es muy rico a nivel nutricional ya que proporciona gran cantidad de proteínas de alto valor biológico, vitaminas (A y B) y minerales (yodo, fósforo, potasio y hierro). En su composición destaca un alto porcentaje de agua.
    En cambio el aporte calórico es muy bajo, por ello lo hace ideal para dietas hipocalóricas.
    Pero, como todo, hay que consumirlo con moderación ya que contienen un tipo de proteínas (purinas) que al metabolizarse en nuestro organismo producen ácido úrico. Es por ello que las personas con gota o con niveles altos de ácido úrico deben controlar su consumo.

    La calabaza...

    La calabaza es el fruto en baya de la calabacera y pertenece a la familia de las Cucurbitáceas. Esta familia comprende unas 850 especies de plantas, en su mayoría herbáceas, trepadoras o rastreras, que producen frutos grandes y protegidos por una corteza Algunas frutas como la sandía y el melón, junto con hortalizas tan comunes como el pepino o el calabacín, pertenecen a esta misma familia.
    La calabaza contiene gran cantidad de agua y fibra, de ahí su importancia para combatir el estreñimiento.
    A nivel de vitaminas destaca su contenido en vitamina A, esencial para la visión, el buen estado de la piel, las mucosas y los huesos, además de tener propiedades antioxidantes.

    Los frutos secos...

    Los frutos secos son alimentos concentrados energéticamente pero muy ricos a nivel nutricional. Es decir, poseen un alto contenido calórico en poco volumen pero también nos aportan nutrientes beneficiosos para nuestra salud.
    La característica principal de los frutos secos es su porción lipídica, en su mayoría están formados por ácidos grasos insaturados que protegen nuestro sistema cardiovascular. Numerosos estudios demuestran sus efectos.
    Pero también hay que destacar su contenido en fibra y proteína vegetal. Al igual que en minerales y vitaminas: potasio, magnesio, calcio, fósforo, vitaminas E y B.
    Por tanto, es recomendable introducir de manera controlada los frutos secos en una dieta equilibrada.

    Los cereales...

    La incorporación de los cereales en la alimentación ha constituido la principal fuente de nutrientes desde la antigüedad. El nombre “cereal” es de origen romano cuando honraban a la diosa Ceres, diosa de la agricultura. El cereal se utiliza en todo el mundo y depende de la climatología que predomine uno u otro.
    Son muy ricos en hidratos de carbono procedentes del almidón contenido en el grano y su grasa es polinsaturada por tanto protege el sistema cardiovascular.
    La fibra vegetal que nos aporta regula el tránsito intestinal y ayuda a mantener unos niveles de colesterol y azúcar saludables.
    Cada vez más los cereales integrales (cereales sin refinar) están adquiriendo más importancia nutricionalmente; ya que además de los beneficios anteriormente mencionados  se le suma el poder saciante y regulador de un aporte extra de fibra.

    Las sardinas...

    Las sardinas son peces pelágicos (aquellos que viven lejos de las costas) que viajan por las diferentes capas de agua y cuyo contenido graso los identifica como pescados azules.
    La sardina nos proporciona una valiosa fuente de ácidos grasos w-3 que nos ayuda a disminuir los niveles de colesterol y triglicéridos. Además aumenta la fluidez de la sangre.
    Entre las vitaminas podemos encontrar las del grupo B que intervienen en la formación de glóbulos rojos. Y las vitaminas A, D y E que intervienen en la visión, en la fijación del calcio y como antioxidantes.
    Respecto a los minerales las sardinas son ricas en hierro, magnesio, fósforo, potasio, yodo y calcio. Sobretodo aportan calcio aquellas que consumimos con espinas.

    Los lácteos...

    La leche se obtiene a partir del ordeñe de ciertos animales como la vaca, cabra, oveja, etc. A partir de ella se obtiene productos elaborados tales como: mantequilla, diferentes tipos de quesos, crema de leche y yogur.
    A los lácteos se los considera una fuente de proteína de alto valor biológico junto con las carnes y el huevo.
    Las vitaminas que aportan los productos lácteos son otra razón para consumirlos. En un litro de leche, nuestro cuerpo recibe la cantidad recomendada de vitaminas del grupo B, sobre todo las vitaminas B1, B2 y B12, así como también vitamina A, C y ácido pantoténico.
    Pero por lo que destacan los lácteos es por su contenido en calcio y la facilidad con la que nuestro organismo lo utiliza.
    Podemos encontrar en el calcio efectos beneficiosos en cualquier etapa de la vida. 
    En la infancia los huesos aumentan de densidad y consistencia, se desarrolla la masa ósea.
    En el adulto debemos mantener un buen estado óseo. Sobre todo en la mujer durante la menopausia, ya que se incrementa la pérdida de masa ósea.
    También el calcio contribuye en otras funciones menos conocidas como puede ser la contracción y relajación muscular.

    Las legumbres...

    En la cultura mediterránea las legumbres han sido siempre, junto a los cereales, claves para la alimentación. Ya que estos dos alimentos combinados aportan gran cantidad de proteína de buena calidad, sobre todo era interesante en la época en que la carne y el pescado escaseaban.
    Se consideran legumbres: lentejas, alubias, habas, guisantes, garbanzos y la soja, entre otros.
    Las legumbres son ricas en proteína vegetal, hidratos de carbono, fibra, vitaminas del grupo B y minerales como el hierro y el magnesio que fortalecen nuestras defensas; y el fósforo y el calcio que refuerzan el sistema nervioso.
    Las legumbres se las considera con un índice glucémico bajo, es decir, nuestro organismo absorbe lentamente sus hidratos de carbono, y este efecto es positivo ya que ayuda a mantener estables los niveles de glucosa en sangre.

    La miel...

    Por su alto contenido en azúcares es un alimento bastante energético.
    Proporciona sales minerales de fácil asimilación ricas en: potasio, calcio, hierro, fósforo, magnesio, manganeso y cobre. 
    Las vitaminas presentes en la miel, aunque en pequeñas dosis, a diferencia de las presentes en frutas y verduras, no se pierden de una forma rápida en su almacenamiento, sino que se conservan durante largo tiempo. Destacan la vitamina A, C, D, E, K, y el grupo B. 
    La miel tiene otra característica importante y es que es un alimento rico en encimas.
    Todos estos componentes le confieren diferentes propiedades: fácil digestión, cicatrizante, laxante y antinflamatoria.

    El huevo...

    El huevo es uno de los alimentos más completos a nivel nutricional. Sus proteínas son de alto valor biológico y aportan ácidos grasos saludables para el sistema cardiovascular. También son una excelente fuente de hierro, magnesio,potasio y fósforo. Como vitaminas destacamos las del grupo B,entre ellas el ácido fólico, y las vitaminas A,C y E.
    El huevo se compone de: cáscara, yema y clara.
    La yema, es la porción de color amarillo. Está formada, principalmente de grasas, proteinas, y minerales. La intensidad del color dependerá de la alimentación que haya recibido la gallina.
    La clara, de textura viscosa y transparente, está formada en un 90% de agua, el resto lo constituyen las proteínas (ovoalbúmina, la más abundante) y vitaminas. La clara es el único alimento que aporta proteínas sin grasa.

    El té verde...

    El té verde es un tipo de té que ha sufrido una mínima oxidación en el proceso de elaboración. Las hojas se recogen frescas, después se someten a torrefacción, se prensan, se enrollan, se trituran y se secan. Fue en China dónde se originó y dónde hay mayor variedad de té.
    Hay que destacar la acción estimulante del té verde, activa el sistema nervioso inhibiendo el sueño y la sensación de fatiga.
    Tiene un efecto diurético y contribuye en la pérdida de peso.
    También son reconocidos sus efectos antioxidantes.

    La coliflor...

    La coliflor y los miembros de la familia de las coles (repollo, coles de bruselas, etc) son ricos en componentes depurativos y mejoran la eliminación de líquidos.
    Aporta muy pocas calorías, ya que no contiene prácticamente grasas y muy pocas proteínas. 
    Por su alto contenido en fibra produce sensación de saciedad y favorece el tránsito intestinal.
    A nivel de vitaminas destacan las del grupo B, además de las vitaminas C, A y E. Respecto a los minerales, destaca el calcio, el hierro y el fósforo.
    La coliflor se puede consumir sola con un poco de aceite o combinada con otros alimentos como el arroz o el huevo. También se puede presentar gratinada al horno, es ideal para los niños, ya que enmascara el sabor y el olor y la presentación es más apetecible.
    Hay que tener en cuenta que las vitaminas y los minerales se pierden en la cocción, por tanto no hay que alargarla más de lo debido. Se puede utilizar el caldo para hacer sopas o purés.

    El higo...

    La higuera es una planta que pertenece a las Moráceas. Necesita un clima cálido. Los higos y las brevas son los frutos de las higuera (Picus Caralica L.). Las brevas son la primera cosecha del mismo árbol, siendo los higos la segunda. Son frutos originarios del Mediterráneo.
    Los higos contienen un 70% de agua, fibra e hidratos de carbono, lo que les convierte en un fruto calórico. Son ricos en vitamina C y A y en potasio, calcio y fósforo.
    Sus efectos se aplican en varios ámbitos: contra el estreñimiento, como refuerzo del sistema inmunitario y como prevención de problemas cardiovasculares y óseos.

    El puerro...

    El puerro es una planta bienal de la família de las liláceas, a la que pertenecen las cebollas y el apio. En estado silvestre el puerro tiene un tamaño superior al que consumimos habitualmente, que es el cultivado. Su origen se sitúa en el Extremo Oriente.
    El puerro contiene componentes sulfuroso que le otorgan propiedades antibacterianas. Por ello constituye un antibiótico natural contra los microorganismos intestinales causantes de numerosas infecciones.
    Su contenido en fibra le otorga un ligero efecto laxante ideal para mantener la salud óptima del intestino.
    Además el puerro posee propiedades fluidificantes de la sangre, lo que evita la aparición de trombos y coágulos.

    La pera...

    Árbol caducifolio de la familia de las rosáceas de hasta 10 metros de altura. Fruto en pomo comestible.
    La pera es de los alimentos más recomendados a la hora de eliminar líquidos, ya que carece de sodio y es rica en potasio, magnesio y calcio. 
    Las calorías de la pera provienen de los hidratos de carbono en forma de azúcares complejos. El organismo vierte en la sangre estos azúcares de manera lenta y gradual por lo que la sensación de saciedad se alarga.
    No hay que olvidar su contenido en fibra para combatir el estreñimiento.

    La alcachofa...

    Planta perenne de hasta 2 metros de altura de la familia de las compuestas. Receptáculo floral comestible. Cultivada en muchos lugares del mundo y muy abundante en el Mediterráneo.
    De sobra son conocidos los beneficios de la alcachofa en nuestro organismo 
    Mejora la digestión de los alimentos. La cinarina es el componente de la alcachofa que activa la producción de bilis en el hígado y ello favorece la digestión. 
    La alcachofa es rica en potasio, magnesio y calcio por ello tiene propiedades diuréticas.
    Nos aporta hierro y vitamina B
    Muy rico en fibra.

    La mandarina...

    El componente mayoritario en las mandarinas es el agua y, respecto a otras frutas de su género, aporta menos cantidad de azúcares y por tanto menos calorías.
    La cantidad de fibra es apreciable y ésta se encuentra sobre todo en la parte blanca entre la pulpa y la corteza, por lo que su consumo favorece el tránsito intestinal. 
    De su contenido vitamínico sobresale la vitamina C, en menor cantidad que la naranja, el ácido fólico y la provitamina A, más abundante que en cualquier otro cítrico. También contiene cantidades destacables de ácido cítrico, potasio y magnesio. En menor proporción se encuentran ciertas vitaminas del grupo B y minerales como el calcio de peor aprovechamiento que el que procede de los lácteos u otros alimentos que son buena fuente de dicho mineral.

    Las setas...

    Seres vivos que se sitúan entre el reino animal y el vegetal, pero se diferencian de las plantas superiores porque no tienen clorofila.
    Destacan por su riqueza en proteínas de alto valor biológico y porque poseen una gran variedad de sales minerales, de las cuales destacamos el fósforo, el hierro y el potasio.
    También son una excelente fuente de oligoelementos como cloro, azufre,manganeso y cinc.
    Contiene un alto porcentaje de agua y fibra, por lo que su aporte calórico es bajo.
    Debido al tipo de proteínas que las forman, la digestión puede resultar algo pesada si se consumen crudas.

    El kiwi...

    Originario de China, crece en las colinas a los pies del Himalaya El cultivo se extendió y es en Nueva Zelanda donde predomina tanto en cantidad como el calidad. El nombre se lo dieron allí porque se parece a un pájaro con el mismo nombre.
    El kiwi se encuentra entre las frutas con mayor contenido en vitamina C, también es rico en vitamina E, lo que nos proporciona un aporte de antioxidantes y refuerza el sistema inmunitario.
    Son las semillas del kiwi, junto a la fibra, lo que le dan una ligera propiedad laxante.

    La castaña...

    Los castaños son árboles de la família de las fagáceas a la que pertenecen otros árboles como las hayas, los robles o las encinas. Son de climas frescos y se caracterizan porque sus frutos están encerrados dentro de cúpulas espinosas.
    Casi la mitad de su composición son hidratos de carbono, pero, dentro de los frutos secos, es de los que menos calorías aportan, ya que su composición grasa es mínima.
    Nos aporta potasio y vitaminas del grupo B. Dichas vitaminas sólo se aprovechan totalmente si se consumen las castañas crudas, ya que si las cocinamos pierden parte de su riqueza vitamínica.

    El brócoli...

    Pertenece a la familia de las crucíferas, como la col o la coliflor. El nombre “brócoli” procede del latín, significa “rama” y hace referencia a la forma ramificada de sus cabezuelas florales. Del brócoli, al igual que la coliflor, nos comemos sus flores.
    Es muy rico en vitaminas del grupo B, magnesio, potasio, hierro y calcio.
    Las vitaminas del grupo B son muy variadas y cada una tiene una función específica, pero podemos destacar su actuación sobre el sistema nervioso, el desarrollo celular y su refuerzo de los sistemas circulatorio e inmunitario.

    La granada...

    La granada es el fruto del granado y, aunque todavía no está muy extendido, cada vez más se conocen sus efectos beneficiosos y sus consumidores van en aumento.
    Es una fruta de muy bajo valor calórico debido a su escaso contenido en hidratos de carbono. El componente mayoritario es el agua. Respecto a los nutrientes, destaca el potasio, encargado de la transmisión y generación de impulsos nerviosos y la actividad muscular normal, además de intervenir en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
    Como vitaminas destacan la C y la E como potentes antioxidantes, y diversas vitaminas del grupo B.
    Otros componentes de la granada son los taninos, que son sustancias con propiedades astringentes y antiinflamatorias. Algunas de las acciones de los taninos son secar y desinflamar la mucosa intestinal. Los taninos se reconocen rápidamente por la sensación áspera que producen al paladar
    Fuente de isoflavonas, las cuales actúan como antioxidantes. Jugo de granada.

    La almendra...

    Rica en calcio, proteína y vitamina E.
    La almendra es uno de los  frutos secos con mayor aporte de vitamina E, la cual ejerce un valioso papel antioxidante.
    A pesar de su aspecto seco, la almendra contiene fibra soluble que ayuda a regular el tránsito intestinal y a proporcionar saciedad.
    Es una fuente de proteína vegetal de gran importancia para personas vegetarianas. Además, es de las pocas fuentes de proteína vegetal que contiene arginina, un aminoácido esencial para el crecimiento en niños.
    Importante también el aporte de hierro y magnesio.